La pintura de Miguel Echauri

La pintura de Miguel Echauri conecta con la vanguardia y con la tradición, no se limita a una única expresión pictórica sino que va renovando temáticas y maneras de hacer. Desde su primer contacto con la pintura en Pamplona a los 18 años, irá desarrollando de manera autodidacta un estilo personal, rotundo, transcendente.

Miguel Echauri empieza a dedicarse a la pintura de manera más constante al llegar a Montevideo, marcando el inicio de su carrera profesional. La capital uruguaya en aquel momento tenía una importante vida cultural. Además de director y profesor de una academia internacional de arte, Miguel practica la pintura por la noche con luz artificial. Encuentra una manera personal de ver y hacer, que le permitió desarrollar una visión particular del color, composición y textura. Desde su estancia en Montevideo, pinta composiciones y temáticas imaginativas, llenas de ensoñaciones de su tierra natal realizando así un largo autoaprendizaje.

En 1964, a la edad de treinta y siete años decide instalar su estudio en Pamplona comenzando una etapa de consolidación artística. Tal vez el cambio más sustancial se produce posteriormente en los años 70 cuando suprime elementos y prosigue una expresión más abstracta. Si bien desdibuja la forma, no llega a borrarla. Es una pintura con textura, matérica y de muchas capas de color aplicadas mediante espátula.La monocromía va desapareciendo e introduce el claroscuro llevado a sus últimas consecuencias. Los infinitos tonos grises se van convirtiendo a una paleta más terrosa y el dibujo se va precisando. 

En 1972 representa a su país en la Bienal de Alejandría con telúricos paisajes con la más sentida expresión del paso del tiempo, que se acerca al informalismo matérico de la época. 

Tras 20 años de intenso trabajo llenos de áridos y casi abstractos paisajes, pueblos abandonados y lugares envueltos en su propio entorno y a pesar de los importantes éxitos obtenidos, el pintor se siente algo cansado de su pintura imaginaria, siente la necesidad de un mayor acercamiento a la realidad. El año 1984 es una fecha crucial en la madurez artística del pintor, introduce un nuevo elemento: la piedra. Reúne en su estudio infinidad de pequeñas piedras de distintas características y colores, que constituyen una invitación constante a emplearlos en su trabajo. También en su estudio le rodean infinidad de objetos: calderos viejos, barros o brillantes cobres. Miguel Echauri, en la oscuridad de su estudio coloca cuidadosamente piedras, con precisión, una sobre otra iluminándolas a su placer con luz eléctrica. De esta manera construye primeros planos, en los que quedan acentuadas fisuras, agujeros y oquedades. Tras esta realidad se desarrolla convenientemente el paisaje deseado. Combina pincel y espátula con maestría, creando obras de gran expresividad. 

El pintor a la edad de 65 años en ejercicio de su cuidada profesión ha adquirido una madurez y personalidad sumamente reconocibles y así lo denota cualquiera de sus obras.

Otra temática que la obra de Echauri abarca es la del bodegón. Fiel a su manera de hacer, nos encontramos ante naturalezas muertas sobrias, de cuidada composición y perfecta armonía con una exquisita disposición de luces y sombras y su tan personal paleta de color. Miguel construye su obra con paños blancos o de color, convenientemente plegados y arrugados que abrazan los objetos más humildes. Siempre elementos que transmitan al espectador la sutileza de los colores, que subyacen en las superficies deterioradas por el paso del tiempo. Finalmente, el sabio empleo de la luz, tan característico del artista.

Es indispensable mencionar la importancia del paisaje en su recorrido pictórico. Si bien a lo largo de las décadas va introduciendo y suprimiendo elementos, siempre nos encontramos ante paisajes infinitos, sin lugar determinado y resistentes al tiempo. El pintor hace rendir cada color al máximo, son paisajes que invitan a reflexionar sobre lo esencial en la naturaleza, imágenes cargadas de profundidad poética. 

En palabras del propio Miguel: «Lo importante no es el tema, sino la manera de aplicar a la realización de cualquier temática, el posible talento, oficio y sensibilidad [….] Desde el punto de vista plástico, no hay objeto despreciable. Es más, busco y trabajo, con los objetos mas humildes, siempre tratando de embellecerlos y dignificarlos.»  

Miguel Echauri fue un artista cuya pintura nace en el ejercicio de la libertad creadora. En la realización de su trabajo pretende siempre poner en juego su sensibilidad y su buen oficio, con el deseo de que el espectador disfrute tanto como él lo hizo al pintarlas. 

 La pintura